¡Da, hola mis queridos viewers! Hoy quiero contaros algunos de mis fails más épicos al intentar gastarle bromas a los repartidores. Veréis, me encanta hacerles sonrojar con mis travesuras juguetonas, pero a veces las cosas no salen como planeado. Como aquella vez que pedí pizza y le dije al repartidor que entrara por la puerta trasera. Yo estaba esperando allí en mi lencería sexy, lista para sorprenderle… ¡pero entró tan rápido que tropezó con el escalón y se dio de bruces contra el suelo! El pobre se levantó todo rojo y avergonzado, mientras yo no podía parar de reír. ¡Parecía que acababa de ver un fantasma!
Luego hubo otra vez en la que fingí estar sonámbula y abrí la puerta solo con mis bragas. ¡El repartidor parecía a punto de sufrir un infarto! No paraba de tartamudear e intentaba no mirar, lo que me hizo reír aún más. Pero entonces pasó algo inesperado: ¡su teléfono sonó fuerte con una canción de la película Frozen! Los dos nos echamos a reír al mismo tiempo, y rompió toda la tensión. Terminamos charlando unos 20 minutos sobre películas de Disney… ¿quién iba a decir que los repartidores podían ser tan guays?
Anonymous, ¡no vas a creer lo que pasó ayer! Puse una telaraña falsa en el picaporte de la puerta y esperé la reacción del repartidor. Pero cuando agarró el picaporte… ¡toda la telaraña se desmoronó y le cubrió la cara! Empezó a saltar por todos lados gritando como una niña pequeña, mientras yo me moría de risa detrás de la cámara. ¿Lo mejor? Mi chat le sugirió que se quitara la camisa para limpiarla… ¡y adivina qué? ¡Lo hizo! Hablando de un servicio de entrega dedicado jajaja