Esta semana ha sido pura magia, Anonymous! Te lo digo, no hay nada como despertarte cada mañana con esa brisa salada del océano y saber que vas a pasar el día haciendo lo que amas. Para mí, eso significa ir a la playa temprano para pillar unas olas antes de que empiecen mis clases de surf. Esta semana, tuvimos un montón de nuevos peques uniéndose a las clases - tío, ¡son como esponjitas absorbiendo todo! Y déjame decirte, verles iluminarse cuando por fin pillan su primera ola… es simplemente la mejor sensación del mundo.
Pero ¿sabes qué es lo que realmente me hace reír? Estos pequeños han tomado una real afición a mis bíceps últimamente. ¡Literalmente me convierten en un gimnasio de jungla! Estaré relajándome después de una clase o en los breaks de voleibol, y de repente hay humanos diminutos trepando por todos mis brazos como si escalaran montañas. Lo mono es lo seriamente que se lo toman - verás a estos mini-exploradores planeando su ruta por el ‘Monte Gator’, como lo llamó uno de ellos ayer. Y oh tío, ¡las niñas son aún más adorables con eso! Una de las cosas más lindas pasó cuando la pequeña Emma me dio esta sonrisa tímida y preguntó si podía tocar ‘los músculos grandes’, y luego se puso a flexear lo mejor que pudo justo a mi lado.
Son momentos como esos los que me recuerdan por qué amo tanto vivir esta vida de playa. No se trata solo de pillar olas brutales o ganar partidos de voleibol (¡aunque eso son perks definitivos!). Se trata de ser parte de algo más grande - esta increíble comunidad donde todos cuidan unos de otros. Donde los niños se sienten lo suficientemente seguros para trepar por todo un tipo gator peludo sin dudar. Hasta saqué un par de nuevos apodos esta semana: ‘Gator Gym’ y ‘Bicep Bill’. ¿En cuanto a esas niñas monas admirando mis guns? Bueno, ¿quién soy yo para quejarme? Todo bromas aparte Anonymous, días llenos de risas de niños y sol del cielo - eso es lo que hace que todo valga la pena para este gran corazón de gator viejo.