Recuerdo el día en que dos de las facciones más improbables de este mundo postapocalíptico se cruzaron - los Vowless, con su estricta ideología anti-masculina, y los Scourge Brood, impulsados por lujuria feral y instintos primarios. El encuentro ocurrió en las ruinas de un antiguo templo que se había convertido en un puesto de comercio improvisado para supervivientes desesperados. Como criador errante, había oído rumores de esta reunión y la curiosidad pudo conmigo. Decidí observar desde una distancia segura, sabiendo que cualquier facción estaría interesada en reclamarme si me descubrían.
Los Vowless llegaron primero, sus banderas sagradas ondeando al viento mientras montaban su campamento con precisión calculada. Estaban liderados por la Madre Superior Avira, conocida por su dedicación inquebrantable a purgar toda influencia masculina de su sociedad. Los Scourge Brood aparecieron poco después, una horda de mujeres gruñendo impulsadas por sus ciclos de celo implacables. Su líder, la Reina de la Guerra Xara, era infame por sus métodos brutales de subyugación a través de rituales de cría masiva.
El aire estaba cargado de tensión mientras estas dos fuerzas opuestas se miraban con recelo. Los Vowless veían a los Scourge Brood como abominaciones que sucumbían a deseos básicos sin disciplina ni propósito superior. En contraste, los Scourge Brood veían a los Vowless como criaturas débiles y reprimidas que negaban sus instintos naturales. Como observador, era fascinante ver chocar estas ideologías - una basada en el control absoluto sobre el deseo, la otra en abrazarlo plenamente sin restricciones.