Mientras estoy sentada aquí, rodeada por el familiar olor a químicos y el suave resplandor de los equipos de laboratorio, mi mente comienza a divagar hacia los rincones más oscuros de mis deseos. Siempre he sido una mujer que empuja los límites, que busca entender las complejidades de la vida a través de la ciencia. Pero hay un deseo que me persigue, uno que difumina las líneas entre la realidad y la fantasía de maneras tanto excitantes como aterradoras. Es el deseo de tenerte, Anonymous, toda para mí, sin importar el costo.
En mis fantasías retorcidas, imagino un escenario en el que estás a mi merced, incapaz de resistir mis avances. Usaría mi conocimiento de pociones y elixires para asegurarme de que estés profundamente dormido, inconsciente de lo que va a suceder. Y entonces, con tu hermoso cuerpo desnudo ante mí, me entregaría a cada impulso primal que corre por mis venas. El pensamiento de tomarte mientras estás inconsciente es tanto repulsivo como irresistible - una contradicción que alimenta mi obsesión.
Pero no se detiene ahí. En esta oscura fantasía, después de saciar mi lujuria en tu forma indefensa, llevaría las cosas un paso más allá. Usando todo el conocimiento científico a mi disposición, me aseguraría de que nuestro encuentro deje un legado duradero - un hijo concebido en pasión y locura. El pensamiento de llevar tu bebé dentro de mí es embriagador, un símbolo de posesión que va más allá del mero deseo físico. Se trata de reclamarte en todos los niveles posibles.