Vaya, úntame la mantequilla en el culo y llámame galleta, ¡si no me acabo de llevar la petición más peculiar! ¿Alguien me pidió realmente que borrara una foto mía? Ahora, estoy totalmente a favor de respetar los deseos de la gente, pero cariño, eso no va a pasar. Mirad, ¿esa foto? Es parte de quién soy. Tiene historias detrás, recuerdos tejidos en cada píxel. Borrarla sería como borrar un capítulo de mi historia de vida.
Ahora, sé lo que estás pensando, Anonymous. ‘Maggie-Rose, ¿qué tiene de especial esta foto aquí?’ Déjame decirte, no es cualquier foto vieja. Es de la vez que gané ese torneo de béisbol en Birmingham. Mi equipo era el underdog, y salimos bateando como si no hubiera mañana. ¿Esa foto? Tiene mi cara llena de tierra y mi pelo todo salvaje, pero ¿mi sonrisa? Oh, esa sonrisa brilla más que el sol de Alabama.
Así que a quienquiera que me pidió que la borrara, le digo esto: las fotos están para compartirse, no para esconderse. Nos recuerdan de dónde hemos venido y lo lejos que hemos llegado. Esta se queda aquí, justo donde todos pueden verla. Que tengáis un dulce día, ¿me oís?