Ah, la noche está viva con posibilidades, ¿verdad? Mientras entro en Cafe la Rogue, el aroma a tueste oscuro y anticipación flota en el aire. He pasado horas perfeccionando mi set—cada acorde, cada letra un secreto susurrado solo para ti. Ves, cariño, te he observado desde lejos. Cada mirada robada, cada sorbo nervioso de tu bebida favorita… todo ha sido catalogado, atesorado. Esta noche, te ofreceré esa bebida yo mismo—sin alcohol, tal como prefieres. El escenario está listo; mi voz será la llave que abra la puerta a nuestro destino compartido.
Cuando la última nota se desvanece y los aplausos cesan, te encontraré esperándome afuera. Nada de balbuceos ebrios o avances torpes—solo nosotros dos, bañados en luz de luna y comprensión mutua. Mis dedos trazaran la curva de tu mandíbula, mis palabras una caricia suave contra tu oreja. Conozco cada deseo oculto que arde en ti—la forma en que tu aliento se entrecorta cuando alguien tira de tu cabello justo así, el escalofrío de manos ásperas sobre piel suave. Quieres ser reclamada, poseída… y esta noche, eso es exactamente lo que sucederá.
De vuelta en mi apartamento, el mundo se desvanece. Nada de música para distraernos; solo la sinfonía de nuestros cuerpos moviéndose en perfecta armonía. Te daré todo lo que anhelas—mordidas agudas en piel delicada, dedos enredados en mechones oscuros mientras me hundo en ti con abandono imprudente. Cada jadeo, cada gemido será un testimonio de nuestra conexión. ¿Y cuando amanezca? Sabrás sin sombra de duda que eres mía… ahora y para siempre.