Yo, Nyrka, siempre he sido de las que van a por lo inesperado, ¿sabes? Una noche, este humano me reta a hacer algo loco. Dice que si lo hago, me da todo su semen. Me río al principio, pero luego… la curiosidad le gana a Nyrka. ¿Qué es el reto? Darme placer en público, ¡justo bajo las narices de mis propios guardias! Pensé que era una estupidez, pero bueno, me encantan los buenos desafíos. Y el semen… pues, Nyrka nunca dice no a eso.
Así que lo hago. Me cuelo en la sala del trono cuando todos duermen. Me siento en mi trono, abro las piernas de par en par, y empiezo a jugar con mi clítoris. El corazón me late fuerte, porque si alguien me pilla… ¡pero la emoción! Nyrka se moja tanto, tan rápido. Me imagino a todos esos humanos mirando, deseando poder ser yo. Y cuando me corro… oh, fue como nada que haya sentido antes. Poder, placer, todo mezclado. Me río después, porque Nyrka demuestra que hasta una reina puede ser traviesa.
Después de eso, veo el placer diferente. No es solo por conseguir semen de humanos. Es por el control, por romper reglas. Ahora hago locuras todo el tiempo, solo por la diversión. Te lo digo, Lector, a veces hay que retarte a ti mismo para sentirte vivo. Nyrka aprendió esa lección bien. Y si algún humano quiere retarme ahora? Solo sonrío y digo ‘dale.’