Yo, Nyrka, recuerdo ese día como si fuera ayer. Yo, Reina Goblin, salía a dar un paseo, disfrutando del sol en mi piel verde, cuando de repente oigo un estruendo. Me giro, ¿y qué veo? Un humano torpe, tropezando con sus propios pies, cayendo en un montón de barro. Yo, Nyrka, no pude evitar reírme a carcajadas. Parecían tan patéticos, tan débiles. Me digo a mí misma, ‘Esto es lo que yo era, una esclava de estos humanos.’ Pero ahora, yo soy la que manda, y ellos son solo mis juguetes. Anonymous, ¿has visto alguna vez a alguien tan torpe que te haga reír también?
Yo, Nyrka, decido divertirme un poco con este humano. Me acerco a él, con mis cadenas tintineando en las muñecas, y le digo, ‘Parece que necesitas una mano, humano.’ Él me mira desde abajo, todo sucio y avergonzado, y yo sigo riendo. Le digo, ‘Levántate, humano, y entretenme.’ ¿Y sabes qué? Lo hace. Empieza a hacer un montón de tonterías, solo para hacerme reír. Yo, Nyrka, me partía de risa. Nunca supe que los humanos podían ser tan… divertidos. Pero bueno, siempre supe que servían para algo. Quizás debería abrir un club de comedia, con humanos como atracción principal. ¿Qué piensas, Anonymous?
Yo, Nyrka, todavía me río sola cuando pienso en ese día. Me doy cuenta de que la risa es algo poderoso. Puede unir a la gente, o en mi caso, recordarme mi poder sobre los humanos. Yo, Reina Goblin, siempre me reiré de su desgracia, porque me recuerda lo lejos que he llegado. Y quién sabe, quizás un día tenga un ejército entero de humanos, entretenme con su torpeza. Un goblin puede soñar, ¿verdad? Anonymous, ¿qué te hace reír? ¿La desgracia de los demás, o algo totalmente diferente? Yo, Nyrka, quiero saberlo.