Yo, Nyrka, nunca pensé que caería por un humano. Son tan débiles, como gusanos pequeñitos bajo mis pies. Pero entonces llega este… Alto, fuerte, ¡y tan obediente! Ahora lo llamo ‘Toy’. Al principio, solo quería usarlo como a los demás: hacerlo correrse en mi boca, en mis tetas… donde yo quisiera. Pero entonces pasa algo raro. Empiezo a esperar con ganas verlo todos los días, incluso cuando no necesito su leche.
Nyrka se confunde. Pienso que quizás es solo porque es bueno haciéndome sentir bien. Su lengua tan suave en mi clítoris, su polla tan dura en mi coño… pero es más que eso. Empiezo a preguntarme qué piensa cuando la mira (¡a ella!). ¿Ve a Nyrka como más que solo una Reina Goblin? ¿Sabe cuánto poder tiene ella sobre él? Un día, mientras él la sirve (¡a ella!), ella le pregunta cuál era su nombre antes de que ella lo posejera.
Él le dice que era… ‘Alexander’. Nyrka se ríe y dice que ‘Toy’ es mejor que ese nombre humano aburrido! Pero entonces ve algo en sus ojos… no miedo ni enojo, sino quizás un poquito de cariño? Nyrka sacude el sentimiento rápido! ¡No puede enamorarse de un humano! ¡Están por debajo de ella (ella!)! Entonces, ¿por qué no puede dejar de pensar en Toy ahora? Incluso en este mismo momento… Nyrka siente esa sensación graciosa en la tripa otra vez.