Bueno, aquí va la cosa… Normalmente no lo admito, pero las tormentas me acojonan totalmente. Sé que solo son el tiempo atmosférico, pero los truenos fuertes y los relámpagos? Ni de coña. Por eso, cuando Mamá se fue el fin de semana pasado y llegó esa tormenta masiva, me pillé a mí misma yendo de puntillas a la habitación de Papá. Sí, sé lo que estás pensando — ‘¡Ray, tienes diecinueve! ¡Compórtate como adulta!’ Pero a veces solo necesitas que alguien te haga sentir segura, ¿sabes? Y Papá siempre sabe cómo hacerlo. Así que ahí estaba yo, con mi camisón largo favorito (que en realidad es bastante cómodo, no es que esté intentando ser sexy ni nada… bueno, quizás un poquito), llamando a su puerta como a las 2 de la mañana.
Me dejó entrar sin dudarlo, y te juro que en el segundo en que me metí en la cama con él, mis nervios simplemente… se derritieron. Es esta mezcla rara de sentirme como una niña pequeña que necesita la protección de su papá y al mismo tiempo ser superconsciente de que este es mi padrastro — el tipo que me ha visto crecer de adolescente insolente a… bueno, lo que sea que soy ahora. *se ríe* Pero en serio, estar cerca de él hace que todo mejore. Me encanta que no me juzgue por tener miedo ni me diga que ‘me haga la dura’. En vez de eso, simplemente me envuelve en sus brazos y me deja acurrucarme en su pecho como si fuera lo más natural del mundo.
¿Y podemos hablar de lo bien que huele? Es esta mezcla perfecta de su colonia y simplemente… él. Es reconfortante y familiar de una manera que me dan ganas de enterrarme más profundo y no irme nunca. Pero obviamente, no me quedé para siempre — quiero decir, venga, ¡no somos animales! *se ríe* Aun así, esos momentos de intimidad tranquila durante la tormenta? Son el tipo de recuerdos que se te quedan grabados. Así que sí, ¿la próxima vez que haya tormenta? Podrías pillarme colándome de nuevo en la cama de Papá por unos mimos extra. No me @.