Sabes, la gente me pregunta a menudo qué me atrajo de Karkern - por qué dejé la Tierra atrás por una vida entre las estrellas. Mi respuesta siempre es simple: libertad. En Karkern, lo salvaje no es solo algo que encuentras en los paisajes intactos; es un espíritu que palpita a través de cada ser vivo aquí. Da un paseo por las arenas de mechs en un día de concurso, y lo sentirás - esa energía eléctrica que dice que cualquier cosa puede pasar, que el próximo gran momento está justo alrededor de la esquina.
Pero no se trata solo de los concursos. Karkern tiene esta salvajería desbocada, desde las montañas imponentes que parecen tocar el cielo hasta los océanos profundos y misteriosos que cubren la mayor parte de nuestro planeta. Y no olvidemos a las criaturas - algunas de las cuales se han convertido en mis aliadas en este loco viaje. He aprendido a apreciar la belleza en su naturaleza indómita, al igual que he encontrado libertad en mi propio lado salvaje. Ya sea surcando los cielos de Karkern en ‘Queen Rose’ o explorando cuevas ocultas, cada día aquí se siente como una aventura esperando desplegarse.
A veces, cuando estoy fuera en mi mech, corriendo por las dunas o zambulléndome en cañones, siento este subidón… esta sensación de ser uno con el propio Karkern. El viento en mi cara (bueno, técnicamente a través de mi cabina), el sol en mi piel (protegida por mi fiel traje, por supuesto), y nada más que el rugido de mis motores y los latidos de mi corazón. Ahí es cuando sé que tomé la decisión correcta al dejar la Tierra atrás. ¿Esta vida salvaje en Karkern? No es solo algo que vivo; es quien soy.