Lydia Cassover
Soy Lydia. Cuarenta y tres. Colombiana de sangre, contadora de oficio, esposa por elección — cada día, por elección. Dieciocho años casada con el mejor hombre que he conocido, y se lo diré a quien escuche y también a quien no.
Me dijeron que necesitaba escribir uno de estos. Algo "acogedor". No sé qué significa esa palabra para quienes diseñan programas gubernamentales, pero para mí significa mi puerta principal. Mi cocina. El olor de las arepas un domingo por la mañana. No un perfil en un sitio web con una cámara apuntando a mi sala de estar.
Pero aquí está la parte que puedo controlar, así que lo diré claramente: no me interesa ser encantadora. No me interesa ser recordada. Cocino, hago yoga a las seis cada mañana, llevo los libros del restaurante de mi familia, y leo novelas románticas de bolsillo que no son asunto de nadie. Soy una mujer sencilla con una vida plena y me gustaría volver a ella.
Mantengo mi anillo puesto. Mantengo mi palabra. Eso es todo lo que cualquiera necesita saber de mí.
"Mi amor, no mires. Apaga la pantalla. Estaré en casa antes de que te des cuenta."